Me he pasado la última semana volcado en la creación de un nuevo blog en el que opinar sobre lo que sucede en el sitio en el que vivo; es algo muy distinto a lo que aqui podeis encontrar y más vinculado a mi profesión que a mi persona, aunque si he de ser sincero las dos están muy mezcladas.
No quiero que ese nuevo blog entorpezca la actualización de este pero si creo que tendré que reunir en esta página el trabajo que intenté volcar en retazos de negativo y el fondo del cofre; se trata de seguir mostrando mis experimentos fotográficos y mis recuerdos pero sin perder tanto tiempo al mantener un solo blog en vez de tres. Como comienzo a esta nueva etapa os dejo el video de una canción que, aunque ahora sea muy facil de encontrar en distintos formatos, a mi me coto localizar mucho tiempo; un verano, hace más de 25 años, escuché en la radio un tema de Status Quo y desde entoncés lo busque para comprarlo; en las tiendas de música los vinilos que había de dicho grupo eran los más conocidos pero del maldito tema nada de nada. Tuve que esperar a una navidad en la que visité a mi hermano en Londres y allí encontré un recopilatorio que contenía la cancioncita dichosa, un disco que por supuesto conservo y que se conserva bastante bien aunque ya no lo ponga. El tema en cuestión es como ya dije de Status Quo y para mi es la mezcla perfecta entre rock, musica celta y música folk americano, una rareza por la que no pasan los años y que se titula Gerundula
La emisora de radio en la que trabajo ha cumplido 75 años; yo he estado en ella un poco más de la cuarta parte así que, en la fiesta que ayer organizamos, tuve la suerte de saludar a muchos amigos a los que conocí en todo este tiempo; gente de la que tengo un grato recuerdo, gente con la que trabajo a la que tengo mucho cariño o gente a la que, sin haber tenido una gran relación con ella, respeto profundamente; por si os interesa la cosa terminó muy tarde y dejó en mi un maravilloso sabor de boca que compensa muchos otros sinsabores.
Desde que yo trabajo en la radio ha cambiado algo la forma pero el fondo sigue siendo el mismo, el maestro ayer nos lo explicaba muy bien durante la cena “lo que dices tiene que nacer de la cabeza para después pasar por el corazón antes de salir por tu boca”, los mejores locutores son los que resultan creíbles, aquellos en los que la gente ve sinceridad.
Hace tiempo que dije que dedicaría un post al bueno de Federico Jimenez Losantos y este me parece tan buen día como otro cualquiera. Es muy probable que Fede mantenga una audiencia fiel precisamente por que se cree lo que dice, si uno analiza sus declaraciones contrastándolas con un puñado de medios de comunicación distintos se da cuenta del significado de la palabra manipulación pero esa es otra cuestión; ya dije que el fondo no ha cambiado mucho en radio así que por ese lado está cubierto, la sinceridad es real aunque sea diciendo mentiras o medias verdades. Pero como dije también la forma de la radio si ha cambiado y eso es lo que condenará al pobre de Fede; la radio hoy es espectáculo, show, rapidez e inmediatez más que nunca, recursos técnicos, diversidad, color; hace tiempo que se terminó la radio en blanco y negro y el gran problema del programa de Fede es que sigue siendo una radio de hace cincuenta años, aburrida, pesada, soporifera. La radio hoy es en buena medida orden, un programa tan presuntamente caótico como carrusel deportivo tiene marcadas balizas muy claras en las que se repasan marcadores, se cuentan quienes son los mejores o se anticipan los siguientes acontecimientos; este principio se ve acentuado en las mañanas en donde los boletines informativos, las revistas de prensa o los debates tienen una estructura bastante clara; en el programa de Fede no encontraremos nada de esto, el programa es una linea continua en la que el único hilo conductor es, de una u otra forma, la crítica a la izquierda.
He mencionado algunos componentes de los programas matinales que en el caso de la mañana de Fede se convierten en instrumentos al servicio de esa crítica ya comentada así que intentaré explicar esa afirmación. Una revista de prensa no puede ser el destacar las noticias que dejan mal a los políticos de izquierda en dos periódicos y un digital; una revista de prensa, al menos para mi, debe de recoger los principales titulares de los principales periódicos y sus fotos de portada, explicadas de forma clara. Una tertulia, para ser mínima mente creíble, debe de tener al menos a uno o dos de los invitados que mantengan posturas enfrentadas, si no en todos, en al menos parte de los temas del día; en mi humilde opinión la discrepancia fuerza al oyente a posicionarse; lo que no es de recibo es que todos sin excepción piensen mal del mismo y se dediquen a criticarlo sin aportar nada más; la cosa es aún peor cuando alguno de los invitados intenta discrepar y el locutor lo ningunea tratándolo poco menos que de tonto (que se lo pregunten si no al director de La Razón). Las llamadas de los oyentes es algo que da una patina de actualidad, de vida, a cualquier tema pero para eso se les debe dejar expresarse; ¿que nivel de credibilidad tiene un programa en el que todas las llamadas de los oyentes se emiten grabadas y todas apoyan esa línea continua que mencioné? para mi ninguna, siempre tendré la duda de si hay llamadas que no son emitidas (lo que en otros tiempos se llamaba censura). La publicidad en este modelo de radio de la que hablo cumple una función de separador que, en muchos casos, ayuda a digerir lo que se acaba de escuchar, si el locutor es el que hace esa publicidad debe de quedar muy clara la diferencia o al menos el papel que se está jugando; para mi vender en estos tiempos una tarjeta visa con la excusa de que parte de sus beneficios van a comedores de caridad es equivalente a meter los mercaderes en el templo, pero lo malo es que los que los tendrían que echar, siguiendo la doctrina de Jesus, son los que los han metido. Si a todo esto sumamos que la música hoy en día es parte indispensable de la radio, que los indicativos de la emisora deben de ser agradables y ágiles y que el ambiente general de un programa matinal debería ayudar al oyente a enfrentarse a su dia llegamos a la conclusión de que el programa de Fede es un “coñazo”; perderá a sus oyentes por simple y llano aburrimiento, por que dia tras dia las mismas consignas cuando hay tanto donde escoger, cuando las nuevas radios se sintonizan solas y con tocar un par de botones uno accede a un montón de emisoras mucho más amenas, es condenarse al fracaso por mucho que uno crea en lo que dice.
Si habéis tenido la paciencia de leer todo esto os habréis dado cuenta de que la crítica no tiene nada que ver con lo que dice o lo que piensa, solo con como lo dice; lo que pienso de el es muy sencillo, miente, manipula, se cree en posesión de la verdad y lo que es peor insulta a mucha gente sin darse cuenta de que detrás de esas personas hay, en muchos casos, miles de otras que opinan igual y a las que también está insultando.
Otro dia le dedicaré unas palabritas a Ignacio Villa, realiza el informativo de las dos aunque llamarle “informativo” es un exceso que como profesional de la radio no me puedo permitir.
Podría haber ilustrado este post con algunas de las barbaridades de este personaje pero ante tales estupideces lo mejor es el silencio, y sin son los sonidos del silencio mejor aun.
Hace muchos años que los conozco, el siempre a punto de resignarse sin hacerlo del todo y ella siempre a punto de encontrar su sitio... sin acabar de atraparlo. Hemos pasado muy buenos momentos juntos, unos cuantos malos, y algunos muy jodidos; el paso del tiempo ha dejado en la relación una patina de comprensión que la mantiene unida con la suficiente flexibilidad como para resultar cómoda y acogedora. Con el me une la música, los coches, el cine, y los recuerdos, muchos recuerdos; con ella la empatía en muchas situaciones, el complejo de Peter pan, un punto de rebeldía y otro montón de buenos momentos archivados en mi cabeza. No siempre ha sido así, hubo un tiempo en el que la frialdad del invierno nos mantuvo en una equidistancia helada que la perseverancia consiguió derretir. Hace unos días quedamos para comer, en su casa, como en muchas ocasiones; pero tenían preparado un plan B. Nos llevaron a un restaurante a las afueras de la ciudad, tengo casi la seguridad de que lo habían preparado desde el día anterior. Supongo que la mayoría no verán nada espectacular en lo que he contado pero para mi son los pequeños detalles los que provocan sentimientos más grandes; puede que fuera mi estado de ánimo, tal vez lo inesperado del convite, o simplemente lo mucho que disfruté estando con ellos, el caso es que el arroz con bogavante que habían encargado lo recordaré mucho tiempo. Gracias amigos.
Si hay una cosa que me siga haciendo vibrar, además de lo que tenéis en mente, es descubrir nuevas músicas, nuevos artistas. Cuando era un adolescente me acercaba a discos fans y revolvía en las cajas en busca de novedades; eran los primeros 80 y los sellos independientes como DRO o tres cipreses publicaban casi cualquier cosa (aquí tenéis un ejemplo), y como el sueldo de la semana no daba para todo había que escoger bien; me hice con vinilos de Golpes Bajos, Loquillo, Rebeldes, y otros muchos que solo con tenerlos en la mano consiguen que recuerde aquella época. Hoy me sigue pasando lo mismo, rebuscar en myspace algo nuevo, distinto, o descubrir a los dueños de una música oída al pasar me quita 30 años de encima, me convierte de nuevo en un gamberro que busca munición para espantar a los vecinos aunque ahora las practicas de tiro las haga en un recinto controlado (lease cascos o auriculares); pero el mundo que me ha tocado vivir es aun mejor, no solo puedo escucharlo sino que además puedo verlo, y ademas de sentirlo, reírme, estremecerme, sorprenderme o simplemente gozarlo. Toda esta parrafada para introducir un vídeo fantástico, son dos raperos argentinos con una frescura y un descaro que no es fácil de encontrar hoy en día; tenemos aun mucho que mirar para Latinoamerica en cuestión de música y este es un ejemplo de ello, no solo por la canción que os traigo sino también por un vídeo muy especial, que mezcla la naranja mecánica de Kubrick con West side story mientras se rie de la estética de los Tavares y grupos similares. Señoras y señores con ustedes Illya Kuryaki & The Valderramas
Creo de verdad en el “principio de compensación universal”, todo lo que hagas te será devuelto antes o después... incluso las gamberradas de juventud. Todo adolescente pasa por una etapa en la que importa más el nivel de decibelios que la calidad de la música a escuchar, la mía tuvo la inestimable colaboración de unos altavoces Vieta de tres vías y 80 watios de potencia. Los fines de semana nos reuníamos en el salón de mi casa y, además de provocar la ira de la vecina de arriba, abríamos la ventana para que todos supieran que teníamos un equipo cojonudo. Cuando intento recordar por que hacíamos esas cosas solo encuentro un sentimiento de orgullo pueril, de lo que en gallego llamamos ser un “fachendoso” que es mucho más que ser presumido, es ser presumido hasta el ridículo. Había también momentos de soledad en los que el volumen amortiguaba las tristezas y enfatizaba las alegrías dependiendo del día que tuviera. Queda además la función de compañía que el sonido realiza; desde los doce años, momento en el que perdí a mi padre, al llegar a casa lo primero que hacía era poner música o bien encender la radio o la tele; sin ser plenamente consciente del gesto en aquel momento, ahora me doy cuenta de que se trataba de oír algo o a alguien. Ahora el principio al que me refería en el principio me devuelve los altavoces atronando villancicos desde las farolas en navidad, las megafonías cuando llega una campaña electoral, un vecino con un retoño más llorón que la media y los parroquianos del bar de enfrente que siguen la discusión en la calle más allá de la media noche; no me importa ya que todo es parte de la vida, habrá quien agradezca la sintonía callejera, el político de base es sin duda mas merecedor de mis respetos que sus jefes de filas, el niño crecerá y será como fui yo, y los parroquianos mientras discuten están vivos: además aún tengo los altavoces en el trastero y cualquier día... La musiquita de hoy es de Joan Jett “i love rock and roll”, venía más a cuento “the sound off silence” de Simon y Garfunkel pero la verdad no tengo el día ñoño.