domingo, 9 de marzo de 2008

Compañeros



Estos cuatro elementos suman, como quien no quiere la cosa, más de 80 años de radio. Es muy probable que hayan durado tanto en esta profesión por saber cuando esta encendida la luz roja, cuando se está en el aire y cuando no. Hacen información local; esa que a mi tanto me gusta por que afecta a los vecinos, a esos, que dice no se quien, que tienen cara y nombre y apellidos.

A muchos de sus oyentes los conocen personalmente, a otros muchos por la voz y al resto los intuyen de una forma mucho más fiable que cualquier estudio de mercado.
Les he oído decir en más de una ocasión que un invitado les sorprendió, a veces de forma grata y otras no tanto; y ese es su mejor valor, la capacidad de enfrentarse a sus entrevistas dispuestos a cambiar una sensación previa por un trabajo imparcial, de reconocer los valores del personaje aun cuando muchos piensen que no los tiene.

Aguantan a políticos, de medio pelo y con grandes ambiciones, con el ”savoir faire” que dan los años, con las manera de un maestro de esgrima que esquiva a sabiendas que si quisiera diría “touche”.
No creáis que me puede la admiración; somos capaces de discutir mucho, somos conscientes de que en muchos temas nunca estaremos de acuerdo, pero mantenemos un mínimo respeto mutuo ya que, después de todo, los marineros son todos del mismo gremio, por mucho que viajen en distintos barcos, y las olas que los amenazan suelen ser las mismas.

Si hay una canción que refleje una parte de la radio para mi ( la más nocturna tal vez) es esta de Miguel Ríos “No estás sola”; espero que os guste como a mi.



2 comentarios:

Manuel Fraga Carou dijo...

Y con tus 20, un centenar... Casi ná. Me gusta eso de las olas y los barcos. Para mí el supremo valor de la radio es la palabra (hablada, dicha, enunciada, entonada, recitada, susurrada, interpretada, enfatizada, declamada y declarada... en tantos lenguajes e idiomas), la cercanía de una relación personal, de tú a tú, y la magia que desprende. Bueno, ya que te veo familiarizado con el mundo de Internet, creo que la radio tiene pendiente su revolución.

Acabo de llegar del funeral de mi vecino Felipe Molinero, así que la cabecera de tu blog viene al pelo. Otro día me daré una vuelta. Y gracias por la foto. Manolo F.

Manuel dijo...

Gracias Manolo, hoy leí la noticia del pasamento de Felipe (hay palabras que las prefiero en gallego) y creo que tienes razón, otro compañero que se va. Pasate cuando quieras por esta tu casa en la red, fuera de ella ya sabes donde estoy.