sábado, 23 de febrero de 2008

de vuelta... de todo



Comienzo hoy una nueva etapa después de meses sin escribir y lo hago en un día, 23 de febrero, que me trae ciertos recuerdos; tal día como hoy hace muchos años volvía de hacer novillos con mi amigo Senin (uno de los mejores dibujantes que he conocido) y me enteré del intento de golpe de estado del señor aquel del bigote; como mi generación sufre la desgracia de no haber sido conscientes más que del final de la dictadura y de no valorar suficientemente la transición, por crecer con ella, la noticia nos dejó ,como suele decirse, “fuera de juego”. Cuento esto por que esta tarde pasan un par de cosas que me incitan a reflexionar y que procedo a describiros.
En un pequeño pueblo de la provincia de A Coruña, Vedra, en la inauguración de unas jornadas sobre la Camelia coincidirán el ministro de cultura en funciones (en funciones de campaña electoral me refiero) Cesar Antonio Molina, y uno de los participantes en aquel golpe de estado, Alfonso Armada, que hoy es uno de los principales exportadores de España de tan preciada flor; el destino es un cachondo.
Mientras esto sucede, los vecinos de Santa Comba, otro pequeño pueblo de A Coruña, salen a la calle en manifestación para que su alcalde siga en el puesto ya que el lunes se enfrenta a una moción de censura; el bueno del señor lleva siete meses gobernando con sus dos únicos concejales y el apoyo puntual de dos más de un grupo independiente, ya se que siguen sin dar las cuentas pero juro que es tal y como lo cuento; por si todo esto no fuera suficiente para que Berlanga hiciera una película, la censura es apoyada (por ahora...) por dos del grupo independiente (los otros dos son los que apoyan al alcalde) y siete de los ocho de uno de los grandes partidos (la numero uno ya ha dicho que no votará al que se presenta a alcalde ni de coña), ir anotando que es fácil perderse; por si alguno piensa que la manifestación es cosa de unos cuantos diré que llevan recogidas tres mil firmas de apoyo, si tenemos en cuenta que el actual alcalde no saco más de 800 votos en las pasadas elecciones esta claro que si no ha echo grandes cosas en estos meses al menos a los vecinos les sirve; y un dato más que puede no tener importancia pero que según como se mire dice mucho, el actual alcalde, ese que lleva haciendo equilibrios siete meses, se levanta todos los días a las seis de la mañana ya que tiene una granja de sesenta vacas que reclaman su atención.
Os cuento todo esto por que estamos en campaña pero creo que el voto se decide en el día a día, que hay que votar para que ciertos personajes se dediquen a plantar flores, que siempre resulta más atractivo que plantar odios, y que cuando sea necesario salgamos a protestar y a quejarnos cuando alguien lo haga mal; dicho de otro modo ahora es cuando hay que pensar lo que se hace y destaco que no he mencionado ninguna siglas en todo el escrito.
Termino con una frase que le quiero dedicar a una amiga, agave, al alcalde que el lunes se enfrenta a esa moción y a mi mismo
“la lapidación pública es un acto muy esclarecedor cuando se mira a los que lapidan aunque resulta un inconveniente ser el lapidado”
por si a alguien le interesa la frase es mía.


La musiquita de hoy:


2 comentarios:

Nessun dijo...

Ci siamo, ed è tanto!

. dijo...

garcias cariño... pero se te olvida que no se italiano