Coincide este cambio con el fin de un año del que aun no se como saldré pero creo que no me puedo quejar; la suerte ha estado de mi lado aunque muchos en mi caso pensaran que no; he conocido de cerca una vez más el significado de la palabra decepción pero, cierto es, que sirvió para ver adejetivos mucho más bellos como amistad o comprensión; he tomado conciencia un poco más de quien soy y, lo que es más importante, de como soy; pero sobre todo se han abierto en este 2008 un montón de caminos por los que transitar y en los que a buen seguro encontraré muchos buenos momentos; solo espero que a finales del 2009 pueda leer este post y sentir que refleja lo que me haya de suceder en los próximos meses.
Aprovecho este post también para explicar mi mosqueo por que una de las mayores grandezas de internet pueda convertirse al mismo tiempo en uno de sus principales inconvenientes; hace poco se monto una plataforma a favor de la libertad de dos muchachos que pusieron un artefacto explosivo (bomba a fin de cuentas...) en una sucursal bancaría, en el manifiesto que suscribieron algunas personas alguién firmó con mi nombre, mi primer apellido y la inicial del segundo (el único que nos distingue) por lo que recibí unas cuantas llamadas de aquellos que, por lo que se ve, no me conocen bien ya que de lo contrario sabrían de sobras que ese no podía ser yo; no conseguí convencer al elemento en cuestión de que pusiera su segundo apellido al completo (él sabrá por que) pero por si sirve de algo quiero contar aquí lo sucedido para que ningún desconfiado más piense que puedo estar a favor de celebrar que la forma de reivindicar cosas sea poniendo bombas.
Termino hoy agradeciendo a Diablesa que fuera la primera en desearme felices fiestas y aunque estas fechas siempre me dejan un sabor como el del cerdo chino, agridulce, por mi que no sea
¡felices fiestas a todos¡
¡felices compras¡
¡felices comidas familiares¡
y ya de paso... ¡feliz cuesta de enero¡
¡felices compras¡
¡felices comidas familiares¡
y ya de paso... ¡feliz cuesta de enero¡